El prado en llamas

Cualquier cosa que arda me parece mágica. ¿En qué momento aprendimos que el fuego era un elemento que nos mantendría vivos y adaptamos todo nuestro sistema digestivo para comer comida cocinada. En ninguna otra especie está esa necesidad de transformar la comida mediante calor para poder nutrirse.

El fuego nos ha dado luz, nos ha permitido hacer arte, hasta movilizarnos. Todo lo que vive tiene una chispa que lo anima y nuestras concepciones de lo divino tienen que ver con llamas.

Me gusta contemplar una chimenea encendida, sentir que soy dueña de un elemento que, definitivamente, es salvaje y que no está bajo ningún punto de vista a mi merced. La vida en llamas, dejando huella del paso de alguien, un campo ardiendo, tal vez no es la imagen más fértil del mundo, pero sí que es imponente.

Tal vez yo no quiero ser un prado en llamas. Sólo llevarlas conmigo a donde sea que las necesite.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.