Yo tenía una t-shirt favorita: blanca, suave, sin mucha gracia más que era mi favorita. Y se perdió. En la casa. Yo lavo la ropa y la clasifico. Y no está. Estoy segura que se escapó, la niña dice que no la tiene, el niño está adolescente poco colaborador y al marido seguro, seguro, no se la metí en su canasta de ropa.
En las casas hay misterios que generalmente están protagonizados por la ropa. Los calcetines son personajes principales, con esa su habilidad para entrar emparejados y divorciarse en el camino entre la lavadora y la secadora. Las llaves se prestan a jugar a las escondidas y, si una tiene una hija, misteriosamente todo de todo termina en una de sus gavetas.
Supongo que es parte de hacer una convivencia rutinaria un poco menos predecible. De obligarnos a mantener orden hasta en las esquinas olvidadas y de no dar por sentado que todo siempre caminará sin problemas. Seguiré buscando mi t-shirt. Estoy segura que no salió caminando de la casa.
