El lugar que uno conoce

El problema que tengo con las “precuelas” es que nada puede ser definitivo. Menos el principio de una historia. Siempre hay algo que pasó antes. Que no lo conozcamos, no quiere decir que no exista. Y es mucho más divertido especular y cambiar el pasado y buscar explicaciones, pero sin certeza.

Una de las mejores cosas al leer un libro es comenzar en la primera página y continuar de allí. Algo así sirve también con las personas. A todas (salvo los bebés que uno tiene), las conocemos “comenzadas” y podemos escarbar en su pasado o enfocarnos en lo que sigue. Es cierto que nadie se escapa de sus experiencias, pero las puede trascender.

Me gusta preguntar acerca de cosas importantes como qué libro lee alguien, o qué le gusta comer. Los detalles de su infancia y esas cosas son para la terapia.

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