El clima

Acabo de volver a ver Sense and Sensibility, con Emma Thompson y Kate Winslet. Salvo porque uno tiene que creerse que Emma con sus tantipicos años es la personaje adolescente de la novela de Austin, la película es una joya. A la hermana más pequeña le dicen que, si no encuentra nada bueno de qué hablar, hable del clima.

Buen consejo para no levantar olas, pero, en una casa, la ausencia de conflicto no es necesariamente una señal de que todo marche bien. Las cosas que no se dicen se entierran, se pudren, germinan y los árboles de traumas y problemas no tienen los frutos más dulces de la vida. La familia debería ser el lugar en el que uno se sienta seguro de poder expresar su descontento, de forma amable, obvio, pero con la confianza de ser escuchado. Uno dice que algo le molesta y espera que no lo hagan más, y sólo por incordiar.

Hay un momento, modo y lugar de confrontar. A los niños es importante, mucho, enseñarles a defender sus emociones, a poner límites, comenzando si no quieren saludar de beso a la Tía Rosa (por lo que sea, hasta porque no). Así, van a poder regresar con amabilidad un plato que no ordenaron en el restaurante, a parar en seco las bromas pesadas de sus compañeros y a salir de una relación a la primera señal de peligro. El clima es evidente y sirve de conversación en una sala de espera con extraños.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.