Cuando uno piensa en una rutina de autocuidado, generalmente se enfoca en lo físico. Hacer ejercicio lo asociamos más con pesas y cardio que con pensar y hablar.
Hay un artículo al que regreso seguido: 36 preguntas para enamorarse. No es una fórmula mágica, nadie va a salir de allí loco de amor si no hay algo más. Pero es un ejercicio valioso. Y, sí, requiere esfuerzo. Abrirse, contestar sinceramente las preguntas, no es sencillo. Es un ejercicio.
Agregar estas pequeñas rutinas a las que ya tenemos, las que impliquen otro tipo de cansancio, también es cuidarnos. Porque lo de adentro necesita que le pongamos atención y nuestras relaciones no se mantienen solas.
