Diferencias irreconciliables

Mis hijos quieren ver tele todo el día. Yo no los dejo. Nuestras posiciones son opuestas, pero yo mando. No hay opción. Yo no quiero pasar mi vida en el tráfico. Me tardo media hora en dos cuadras. No hay opción. Entre mis amigas pensamos diferente acerca de distintas cosas y no por eso dejamos de tener relación.

Las cosas son y no son, depende del momento, porque todo fluye. Lo que queríamos hace veinte años, ni se nos antoja ahora. Las cosas en las que creíamos, ya no resuenan en nuestra cosmovisión. Y nuestros principios también mutan.

El momento para determinar que hay una diferencia de opinión que puede romper para siempre una relación depende totalmente de en dónde nos encontramos como personas. Qué difícil no aceptar que nos podemos adaptar (siempre y cuando no nos estén haciendo daño, claro), porque a veces dejamos mucho empeño en la situación y no la queremos soltar.

A veces simplemente no hay más qué hacer.

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