Mi IG seguro cree que soy una glotona irremediable, porque casi sólo me pasa anuncios de comida. Y, aunque antojada sí que soy, no como todo lo que quiero. No pasaría por la puerta. El problema no es IG, sino creer que uno es un ser limitado únicamente a las cosas que busca. Antes, cuando sólo había tele, uno se soplaba la publicidad de todo. Incivilizado, yo sé. Pero al menos se aproximaba a la realidad de uno necesitar cosas para más personas, por ejemplo. Juguetes para los sobrinos, herramientas para la cuñada… cosas que no son personales.
Hay una inherente arrogancia cuando se cree conocer a la demás gente sin equivocación. Hasta cierto punto, podemos hacer aproximaciones a partir de conductas externas, pero el salto de allí a pensar que uno tiene a los demás descifrados, es digno de una olimpiada.
Los anuncios en redes se enfocan en lo que buscamos. Parecieran hasta demasiado personales. Hasta que uno recuerda que se metió a ver los pasteles porque es el cumpleaños de un amigo. Y que prefiere no comer.
