Hay muchas cosas que hago en automático. La rutina me salva de tener que gastarme en tomar decisiones inconsecuentes como la hora de despertar, hacer ejercicio, las comidas, las actividades normales de los niños. Cada vez que uno escoge algo se gasta. Y el cerebro no distingue entre lo esencial y lo superficial. Se hace bolas con tener que decidir la ropa del día.
La fuerza de voluntad no es tomar siempre las decisiones correctas, es no tener que pensarlas y simplemente hacerlo. Yo no hago yoga todas las noches porque sea muy disciplinada y me esfuerce. Lo hago porque es lo que me toca y ya ni lo pienso.
Tener la fuerza libre para el momento de usarla, ayuda a escoger sin titubeos. Las decisiones se toman y ya. Tal vez lo que me falta es un esquema de ropa mensual.
