De regreso a lo básico

Hoy entrenamos técnica básica en el karate. Puñetazos con paso. Defensas. Patadas. Repetir. Y repetir. Y repetir. Los fundamentos de cualquier cosa sobre la que se construye algo. Es como aprender a hacer bien un huevo. Es difícil hacerlo mal, pero que quede bien requiere práctica.

Uno se olvida de lo sencillo. Las líneas rectas son tan humildes en su elegancia, que nos damos el lujo de sentirnos aburridos. Pero pidan que les tatúen una y verán cómo son lo más difícil de lograr. Hay magia en las cosas primeras, en los cimientos. Sobre todo porque son invisibles si funcionan, pero hacen que todo se desmorone si no. Prueben tener una buena relación sin haberla hecho sobre la comunicación y cuéntenme quiénes son sus abogados de divorcio.

Regresar a lo básico no es retroceder. Es apuntalar. Es afinar lo aprendido. Y afianzar lo bueno. Vale la pena. Nunca se desprecia un huevo bien hecho.

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