Cuando todo no es suficiente

Estoy preparando un paquete de información que debo enviar. Hemos trabajado durante tres semanas para terminar a tiempo y lo logramos con un par de días de holgura. Pero en un formato equivocado.

Tengo en mente la imagen de un corredor haciendo todo su esfuerzo por llegar a una parte, sin darse cuenta que está corriendo en la dirección equivocada. Porque a veces el empeño, los sacrificios, el trabajo, no son suficientes. Habrá algo de mala suerte. O de falta de planificación. Pero no está el elemento esencial y, ciao cariño.

Lo bueno, en esta ocasión, es que con esos días extra, tengo suficiente tiempo para agregar el formato. Porque, entre lo “todo” que le meto a algunos esfuerzos, también contemplo espacio para hacerlo todo de nuevo.

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