Cómo perderse en tres pasos

  1. Olvide de dónde viene: el camino recorrido no significa nada. Esas experiencias dolorosas no le sirven.
  2. No tenga una meta: nada como dejar de ver el faro al final del camino.
  3. Sólo fíjese en lo malo: todo tiene siempre defectos. Auméntelos poniéndoles demasiada atención.

Perderse es muy fácil. Pero no más sencillo que poner energía en aprender del pasado, mantener el curso buscando la luz y buscando las cosas buenas de lo que nos rodea.

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