Cada vez me gusta menos la ropa

O sea, no estoy diciendo que no me guste usarla. Aunque, sinceramente, hay cosas como los zapatos altos que ya deberíamos dejar atrás. Lo que me pasa es que cada vez me parece menos interesante comprarme ropa nueva. Sobre todo cuando las cosas de moda no son de mi agrado. Mi preferencia es por cosas sin adornos y podría bien andar en jeans y t-shirt blanca siempre. Admiro a las personas con un sentido más divertido del estilo y disfruto verlas. Me parece casi mágico cómo algo que a mí se me mira como un saco de penitencia, a otra persona la transforma en realeza.

No estoy segura que la pandemia no haya contribuido a mi desprendimiento estilístico. Probablemente vino a poner aún más énfasis en la falta de necesidad de una décima blusa negra. Pero también se va traduciendo a los ingredientes de mis comidas: no son extravagantes, sólo están preparados con esmero.

Me gusta evolucionar en mis inclinaciones y estar segura que son algo tan indiferente e inocuo hacia terceros, que puedo bien darme el lujo de ir cotra la corriente. Total, si me gusto yo, los demás que hagan cola.

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