Buenos libros mal escritos

Le tengo especial inquina a los libros con mensajes valiosos escondidos detrás de lenguaje insoportable. No entiendo por qué la necesidad de utilizar un tono condescendiente y la repetición constante de la misma idea. Cosas que se pueden decir en tres, cuatro páginas, se alargan interminablemente. Para cuando llego al núcleo ya estoy harta de tanto relleno.

Luego me encuentro dando las mismas instrucciones de comportamiento a mis hijos que he impartido toda su vida. La mesa es el escenario perfecto para ilustrar la vocación de disco rallado que tengo. Varias veces en el mismo tiempo de comida, además.

A veces hay que soltar la necesidad de belleza estética, hasta de eficiencia lingüística, y admitir que la mejor forma de aprender es repitiendo. Muchas veces. Así que resigno a leer por enésima vez que algo es el “lenguaje del amor primario” y aprovecho para aprenderlo. Si yo puedo, tal vez llegue el día que los engendros se comporten como gente educada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.