Aprendí a no hacer nada

Mido mi vida por lo que hago en el día. Que si la comida, el ejercicio, los niños, lo escrito. Lograr cosas se vuelve el parámetro de lo que valgo. Y, claro, uno demuestra lo que puede, con lo que hace. Pero nunca es suficiente.

Llega el día en el que uno aprende a ser. Eso. Nada más. Y eso basta.

Hoy fue uno de esos días en los que logré estar. Todo lo que salió de allí, la comida, el pie de manzana, ordenar clóset, ver pelis con los míos, fueron las consecuencias. Fue suficiente. Y más.

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