Tengo que dejar de seguir a cirujanos plásticos en IG. Porque todo tiene filtro y yo quiero todo. O comida, que sólo se me antoja y al final no como. O joyería que no voy a comprar. Creo que debo seguir más paisajes y flores. Cosas que, en este momento de mi vida, le den de comer a mejores cosas dentro de mí.
El algoritmo tiende a replicar exponencialmente lo que vagamente nos llama la atención. Y no siempre es lo bueno. Es la versión digital de seguir explorando la caries con la lengua para ver si todavía duele.
Así que voy a dejar de ver rostros perfectos. Porque el mío no lo es y ya estoy cansada de compararlo.
