Dar regalos es la manifestación de la medida de cuánto conocemos al otro. Atinarle al gusto de alguien y darle algo que ni siquiera sabía que quería, es una habilidad aprendida que da demasiada satisfacción.
A veces uno regala lo que uno quiere que el otro tenga, it respectivamente del otro. Y eso también es una demostración de la cercanía de la relación. Un poco menos considerado, pero igual de interesante. Ambas posturas hablan más del que da que del que recibe.
A mí me encanta dar regalos. De ambas categorías y con intenciones distintas cada una. Pero siempre, lo más satisfactorio, es quedar bien.
