Conozco varias personas mayores que fuman y toman y parecen estar en perfecto estado de salud. Sirven de ejemplo para decir “¿viste? Si la tía Juana se murió a los 137 años y se tomaba una botella de ron al día.” Y justificamos nuestro malo hábito.
La edad no es lo que importa sino cómo llega uno a ella. Y allí es donde uno puede ver si quiere ser la viejita que sacan a asolear en canasto, o la que se levanta sola.
Yo no tengo aspiraciones de ser demasiado longeva. Estoy de acuerdo con Mercury. Pero sí estoy haciendo lo que está de mi parte por llegar por mi propias fuerzas.
