Todas las consecuencias

Estábamos hablando con un grupo de mujeres acerca de cómo la maternidad está sobre-romantizada y cómo está bien decir que uno no puede con todo. Tener hijos, como todas las decisiones que tomamos, es andar en un camino a media luz. Uno tiene idea qué hay, pero sólo un trecho relativamente corto. El resto del recorrido está nublado. Uno nunca sabe la totalidad de las consecuencias.

Lo cierto es que, tal vez aunque lográramos imaginar todo lo todo que puede pasar, no lo asimilaríamos y tendría el mismo resultado. La ignorancia muchas veces es una bendición y le da a uno atrevimiento. Total, cada día es una incógnita y toca navegarlo con lo que uno tenga. La única opción, el no moverse, sólo se les concede a los muertos.

Mi maternidad está llena de retos. Como todas. Y muchos días siento que quisiera no estar, estoy cansada, frustrada, confundida. Pero hay otro día mañana. Y hay que seguir. Aunque no esté segura del siguiente paso en específico, tengo un faro en el horizonte y hacia allí trato de ir.

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