Escribí la entrada de hoy ayer por la tarde y se desapareció. Me ha pasado un par de veces en todos los años que llevo de hacer esto. Error de usuario, obviamente. Lo verdaderamente extraño es que no recuerdo en absoluto de qué se trataba lo de ayer.
He leído y escuchado muchas teorías de la psicología, neurociencia y demás hierbas modernas acerca de cómo se construye nuestro “yo”. Tienen en común que eso que llamamos “yo” no es uniforme y que podríamos considerarlo como un constructo de partes que sacamos depende de la ocasión. Mi yo de hoy en la mañana no se acuerda de lo que mi yo de ayer escribió. Da esperanza, porque pienso que, si no me gustó lo que hice ayer, puedo hacerlo distinto hoy. Porque soy otra.
Creemos que tenemos permanencia. Al final del día, seguimos estando. Tal vez es más certero pensar que somos una línea que se mueve, ni siquiera en un plano recto. No desaparecemos, cambiamos. Y seguimos.
