Podría ponerme jeans y t-shirt todos los días. Escoger ropa es un desgaste de energía diario y no me importaría usar lo mismo con frecuencia.
En realidad, nuestro cerebro no distingue entre tomar decisiones de vida o muerte y planificar la cena. Todo importa. Y por eso es que uno se cansa y, al final del día, escoge no escoger. La fuerza de voluntad no es un músculo que se fortalece con su ejercicio, es un recipiente que se vacía con su uso.
Allí es donde me ayudan los hábitos. Porque la rutina me salva de tomar decisiones diarias, como hacer ejercicio, meditar, cocinar. Ya está en la rutina, lo hago. No lo pienso. Así, me queda espacio para tomar otras decisiones que tal vez sean más importantes. Como cuál de las t-shirts blancas ponerme.
