Entre creer que todo es aleatorio y que nada es casualidad yo estoy, como siempre, en medio. Porque me mareo de ver conexiones por todas partes y me entristece pensar que no las hay.
Cuando uno se pone una prenda roja, comienza a ver ese color por todas partes. Sesgo de confirmación, que le dicen. No es más que fijarse en lo que uno quiere ver. Así, si uno busca lo malo lo encuentra. Lo bueno también. La afinidad no es otra cosa que poner la mirada en lo mismo.
He conocido gente entrañable por azares del destino. Y me he fijado en ellas por la costumbre de buscar lo que me interesa. La casualidad me las acerca, pero yo me los apropio como destino. Buen término medio.
