El promedio

Hay escalas para todo. Nos dan estándares hasta para las sillas. Y están tomados de medidas que deberían servirle a todos. Como buenas panaceas, no le sirven bien a nadie.

Algo así pasa con la “normalidad”. Mientras más se quiere uno parecer a ese ejemplo un poco aleatorio de comunidad, más se siente uno frustrado de sus divergencias. Y éstas hasta sirven para hacer atrocidades como la discriminación.

En realidad, lo más común en el universo es la originalidad porque no hay dos cosas idénticas, sólo parecidas. Pertenecer a una comunidad debería implicar ser aceptado con las diferencias, comprendido en las similitudes y aprovechado en lo sobresaliente. El promedio sólo sirve para aplanar a todos.

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