Comenzamos sin saber ni siquiera hablar. Para cuando morimos, habremos olvidado muchas más cosas que las que recordamos. Tengo particular habilidad para enterrar las cosas malas. Y todos los seres humanos estamos perfectamente diseñados para olvidar el dolor.
La vida es complicada. Innecesariamente. Sólo debería ser compleja. Movemos una infinidad de piezas sin darnos cuenta y lo hacemos tan naturalmente como respirar. No imagino cómo sería el asunto si yo tuviera que hacer que me lata el corazón, que funcione aparato digestivo, etc.
Pero tal vez lo que más nos hacemos un nudo es con nuestras emociones. Ninguna es simple. Y mientras más vivimos, más teñimos nuestra mente con sutilezas y capas de experiencia. La complejidad es interesante. La complicación no.
