El único viaje que se hace solo, es el que lleva a la muerte. Allí no importa que uno no se mueva, llegamos al destino, aún aferrándonos al dintel de la puerta. Pero para todo lo demás, hay que tomar parte activa. Y mejor si recordamos que una no-decisión es una decisión en sí.
Creo que se nos cae el entusiasmo de comenzar algo nuevo cuando hacemos cuentas de cuánto nos va a tomar terminarlo. Pero esperar a comenzar nos asegura que no nos acercamos ni un poco a esa meta. Tal vez por eso es tanto más productivo avanzar un poco con consistencia que mucho de una vez y dejarlo.
Yo quise estudiar psiquiatría hasta que creí que era demasiado tiempo y que cómo me iba a pasar todos mis veintes estudiando. Igual me casé a los treinta y tuve tarde a mis hijos. Bien pude haberme pasado 12 años estudiando. En fin.
