Ya estoy grande, aunque no he llegado a la edad en que me tuviste. Habías vivido tres vidas ya. No puedo imaginar lo que te hizo la muerte de tu papá cuando tenías seis años. Tal vez ahora podríamos tomarnos un café y platicar de todo lo que me gusta preguntarle a la gente. Conocerte mejor. Tal vez ahora hay suficiente distancia de sentimientos encontrados, esos que se anudan. Con el tiempo, uno alarga la madeja y se desenreda sola.
Quisiera tomarme el tiempo de ir por partes de tu vida. De darte el espacio para soltar.
No imagino cómo sería eso. Hay muchos cabos sueltos y ya no nos dejaron más lazo para atarlos.
