- Olvide de dónde viene: el camino recorrido no significa nada. Esas experiencias dolorosas no le sirven.
- No tenga una meta: nada como dejar de ver el faro al final del camino.
- Sólo fíjese en lo malo: todo tiene siempre defectos. Auméntelos poniéndoles demasiada atención.
Perderse es muy fácil. Pero no más sencillo que poner energía en aprender del pasado, mantener el curso buscando la luz y buscando las cosas buenas de lo que nos rodea.
