Las historias bien contadas

A veces hay más arte en la forma que en el fondo. Un poco como transformar ingredientes simples (arroz, ajo), en algo extraordinario: sólo es necesario aplicarles tiempo y atención. Los ingredientes más finos necesitan simplicidad.

Una historia bien contada, con cariño, vale más que el mejor argumento del mundo. Tal vez por eso regresamos a los cuentos que conocemos y queremos. Es la razón por la que perduran las leyendas más sencillas. Y es por lo que les contamos a nuestros hijos las palabras que escuchamos de nuestros padres cada noche.

Me gustan con mayor frecuencia las películas bien narradas en las que no pasa mucho, pero se dice de forma importante. La vida es igual.

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