Empezé a leer un libro enorme hace poco. Lo tuve guardado dos años, como si el mero peso fuera una montaña inalcanzable. He leído otros, hasta más grande, pero éste es “importante” y no quería que no me gustara. Tener que leer este ladrillo a la fuerza debe ser horrible, peor que comer algo feo.
Tal vez el secreto de hacer cualquier cosa es simplemente hacerlo y tenerse cofianza a uno mismo. Primero, para asegurarse que uno siempre va a hacer su mejor esfuerzo. Segundo, para saber que uno se es amable con uno mismo. ¿En serio no te gustó aunque lo intentaste bien? Va. Ni modo. Tal vez probamos de nuevo en un tiempo.
Lo lindo es que el tetunte me está fascinando y, probablemente, lo voy a terminar demasiado rápido.
