Se quedó mi boca
a la espera de la tuya
el espacio sin cruzar
los labios expectantes.
¿A dónde llegan
los besos que quiero
y no me das?
¿Te los comes por las noches
entre risas y olvidos?
¿Los guardas como recuerdos
de las cosas que no suceden?
Si te pesaran, esos besos sin entregar,
caminarías encorvado, son demasiados.
Los fui anotando en una libreta
y ya está tan llena, que suspira.
Ojalá se hicieran agua
una corriente que te arrastrara hasta mi faro.
Probaría la sal acumulada
en la comisura izquierda de tu boca.
Me debes muchas cosas
mi lugar seguro, el fin de la tristeza,
el compañero en la batalla,
la vejez entrelazada.
Y todos los besos de tu boca,
que debió ser mía
pero que pediste de vuelta.
