De todo lo que no soy

Hagamos el recuento de las cosas que no hacemos y no nos alcanza la vida. Primero porque son infinitas y segundo porque ni siquiera conocemos las que no conocemos. El eterno problema de no saber lo que uno no sabe. Y vamos por allí, en el camino hecho de nuestras decisiones, que excluyen a todo el resto. Suena lindo eso de que uno sólo se arrepiente de lo que no hizo, pero si somos estrictos, hay más que uno deja de hacer que lo que hace. Simplemente porque las opciones nos limitan y escogemos una entre muchas. Excluir para tomar, diría yo.

Eso abarca lo que somos. Desde que seguimos una carrera, tenemos un trabajo, una familia o un gato. Podremos contener universos, pero sólo ejercemos una cosa a la vez. Entre eso es que uno encuentra la verdadera felicidad. En el autoconocimiento de lo que uno puede y la decisión del hacer.

Yo no soy una infinidad de cosas. Pero sí soy muchas, no todas buenas y prefiero decir que soy veneno, antes de engañar con una sonrisa. Lo malo, que es lo que escondemos, es mejor enseñarlo desde un principio, así los demás pueden escoger. Y yo también.

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