No me digas que me amas
con dagas entre los ojos
las manos que desgarran
besos que matan.
No me digas que me amas
detrás del muro
donde te retiras
para no sentir.
No me digas que me amas
si no puedo acercarme
con fuego en la voz
el remolino en el pecho.
No me digas que me amas
si no entregas todo
aceptando lo que doy
que siempre lo ha sido
todo.
