Salió el sol por el horizonte que se mueve para darle entrada
sonó la alarma antes que viera una luz
los desayunos se cocinan a pesar de mi cansancio
y viene un bus a la misma hora: temprano.
Entre ese bus y el siguiente, me ocupo
como si fuera importante
dejo de hablar con gente adulta
o me gasto las palabras de ese día.
No puedo dejar de hacer
la rutina me pone en la dirección que he trazado
desde hace varios años
hacia una meta lejana en el futuro.
Y se vuelve a mover el sol, girando la tierra,
se oscurece el día y quiero dormir,
las cenas se ponen sobre la mesa
las camas acarician cuerpos cálidos.
Y se me pasa otro día, como el anterior,
extrañándote.
