Resultados inesperados

Llevé al niño enfermo a sacarle exámenes de sangre, para descartar una apendicitis. Todo pareciera indicar que no la tiene, pero tampoco tengo una máquina de ultrasonido en los ojos como para saber si es así o no. Qué sé yo. Hace seis meses me hubiera aguantado, pero ahora prefiero ser un poco más ansiosa.

Esperar resultados de una prueba es estresante. Pocas veces adivina uno el número exacto que va a dar y, o queda satisfecho o no. Recuerdo mis tiempos de estudiante. Ahora me toca cuando enseño un cuento. O cuando espero los resultados de exámenes de sangre de los niños.

Ojalá sea lo que espero. O sea, que no tenga nada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.