Hay tantas cosas que se nos forman antes de tener acción sobre ellas, que cuando estamos en terapia ya adultos sólo nos toca reconocerlas. Pedazos fundamentales de nuestro carácter se moldean en las manos bienintencionadas de la vida a nuestro alrededor y terminamos con cada creencia acerca del mundo y nosotros mismos que le hacemos a veces la competencia a los terraplanistas.
Cambiar nuestra percepción del mundo y cómo funciona, es relativamente sencillo. Si tenemos la voluntad de aprender, examinar evidencias irrefutables nos hace ver la curva del mundo. Lo que parece una hazaña titánica es cambiar lo que creemos acerca de nosotros mismos. No hay evidencia que refute sentimientos.
Además, esa programación primaria a veces simplemente no se puede cambiar, sólo se puede aceptar para trabajar con lo que hay. Igual que el sistema inmunológico se forma entre los cero y cuatro años y después poco se puede mejorar, así el mapa de nuestras fuerzas y debilidades afectivas. Creo que lo que tengo que hacer para salirme de la parte de mi diálogo interior que me trata grosero y al que le creo todo lo que me dice, es volverme un poco sorda y olvidadiza. Y seguir en terapia para ver si le metemos algún virus al programa y lo crasheamos.
