(Re)Conocerse

Ya mero me tocan reuniones de inicio de año escolar. Casi siempre piden que uno diga cómo se llama y se «presente». Me cuesta un mundo hacer eso. ¿Cómo se va a definir uno en menos de un minuto?

Uno de los adagios más útiles, antiguos y difíciles de seguir es «conócete a ti mismo». Teniendo en cuenta que uno es un conjunto complejo y cambiante de factores internos y externos, ese consejo es como el ejercicio para toda la vida. No somos dueños muchas veces de nuestras reacciones emocionales ante estímulos externos. Tenemos una esfera muy pequeña de influencia directa. Nuestros cerebros se quedan dándole vueltas a ciertos pensamientos que cuesta dejar ir.

Autodefinirnos debería de ser un trabajo que nos dure toda la vida. Lo que pasa es que es complicado verse a uno mismo con suficiente objetividad como para aceptar todo lo que uno es (y no). A veces la gente externa encuentra cosas que uno proyecta, con las que tal vez ni nos identificamos.

Hay muchas herramientas para lograr esa «iluminación»: terapia, escribir, meditar. Aún así, no sé si uno llega hasta el verdadero núcleo.

Para mientras, iré pensando qué voy a decir mañana que me toque presentarme.

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