Soltar(se)

Yo pienso en términos de «atajos mentales» que obviamente hacen que navegue más fácil por la vida. Mis hijos son de cierta forma, mis amigos de otra… y yo soy de otra aún. Supongo que todos hacemos lo mismo.

Lo malo de estos atajos es que, si se vuelven permanentes, ya no nos dejan salir de allí. Siempre vamos a pensar que nuestros hijos son pequeños. O que nuestros compañeros de trabajo son desesperantes. O que nuestras relaciones están escritas en piedra.

Y pues, así las hacemos: de piedra. El mapa con que entendemos el mundo debería ser tan fluído como nueva información le metamos. Siempre hay algo que no conocemos que le podemos agregar. Incluyendo lo que sabemos de nosotros mismos.

Es cierto que no es factible ir por la vida cuestionando de nuevo todo. ¿A qué hora vivimos? Pero es imperdonable negarse a probar nuevas experiencias sólo porque uno cree que es de cierta forma y ni siquiera quiere considerar la posibilidad de salir de allí.

No se trata de decir que sí a todo, no todo nos conviene. Pero vivir con el no en la boca envenena. Envejece.

Quiero aprender a soltar todas las preconcepciones que me estén alejando de ser mejor. Y eso implica soltarme a mí misma también. Sólo espero que, si me doy un trancazo, no duela tanto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.