Vuelto a hacer

Estoy viendo una serie basada en una de mis novelas favoritas. El libro fue escrito basado en hechos reales en los 70’s. La serie está ambientada en el presente. Felicitaciones a los creadores porque, no siendo idéntica al material original, la vuelta a hacer captura el espíritu de la primera y lo hace renacer.

Cada día que vivimos nos rehacemos. Con los pedazos viejos que transformamos. Como si fueran piezas de Lego y construyéramos nuevas formas con los mismos bloques. Es una economía preciosa. Traemos lo del pasado y lo hacemos nuevo en el presente.

No siempre son buenas las hechas de nuevo. Generalmente las peores son las que son casi iguales que la original, pero no lo logran. Mejor hacer algo totalmente distinto.

Limpiar

La forma más fácil de tener orden es no desordenar. Y como eso suena tan verdadero como que el agua moja, les dejo otra: es mejor no ensuciar a limpiar.

En el teatro de nuestra mente, los asientos correspondientes a los hábitos comienzan vacíos. Sentamos allí a nuestras rutinas, el espacio está vacío, el ocupante no encuentra mayor resistencia, sea bueno o malo para nosotros. Luego, cuando queremos cambiar, tenemos primero qué desalojar la silla. Y eso es mucho más complicado. De hecho, es el doble de trabajo, porque el inquilino previo pesa y se niega a salir de allí.

Por eso es más sencillo comenzar de un lugar ordenado y limpio. Para todo, hasta la forma en que nos hablamos cuando nos vemos al espejo.