Puedo querer

Sé que mi cariño vale y por eso me siento con más libertad de ofrecerlo.

Desde que ya no tengo miedo a ser herida, me arriesgo más y duele menos.

Cada vez que me veo y me gusto a mí misma, defectos y todo, siento menos necesidad de llamar la atención.

Mientras más gente valiosa tengo a mi alrededor, menos ansiedad tengo de quedarme sola.

Aprendiendo a amar, a darme, a sonreír, a soltar, encontré la fuerza para dejarme querer.

Y tengo quién me quiera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.