Comenzar o seguir

Cada día es nuevo. Cierto. Pero también es cierto que es el último eslabón en una cadena que vamos forjando los días anteriores. No todos son buenos y vale la pena ver en dónde estamos. Para eso sirven las pausas, para evaluar el lugar en donde estamos.

Cada toma de decisiones nos lleva a un rumbo y nos aleja de las primeras veces que escogimos un camino o el otro. Con cada paso estamos más allá y regresar siempre es imposible, porque jamás uno vuelve al mismo sitio. Simplemente por el hecho que uno no es igual. Pero sí es posible decidir si uno está satisfecho con lo que va haciendo y, si no, cambiar.

No siempre es necesario comenzar de nuevo, a veces continuar con un par de correcciones es suficiente. Lo que uno no debe dejar para más adelante es la revisión del sitio que ocupamos, porque la nave que uno lleva va con una velocidad y dirección que toma tiempo y esfuerzo cambiar. Siempre se puede mejorar. Lo peor que puede pasar es que haya que volver a corregir la ruta.

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