Cuando me tenso, me duele justo adentro del omóplato izquierdo. El cuerpo es necio y no cambia de lugar. No hay razón aparente para la preferencia, no he tenido un accidente ni lesiones ni otra cosa. Pero allí le gusta doler.
Las cosas que nos molestan y no solucionamos, se nos repiten y vuelven a doler. Las situaciones que nos lastiman y a las que no les cerramos la puerta, regresan. Hay que acabar con los procesos para que no revivan cual zombies. Es mejor un momento contundente que estar tratando de eliminarlos de a poco.
Me duele tanto que no puedo respirar profundamente. Voy a tener que hacer terapia. Por dentro y por fuera. Tal vez así no regresa.
