Las cosas esperadas

Me encanta planificar los viajes con mucho tiempo de anticipación. Me alarga el tiempo que me los disfruto. He aprendido a no clavarme con una expectativa muy rígida, a la par de anticipar lo que va a pasar.

Colgarle expectativas inamovibles a las cosas y a las personas no permite que haya sorpresas. Leo eso otra vez y mi yo de antes se hubiera preguntado por qué eso es malo. Mi yo de ahora lo entiende perfectamente bien. Uno no sabe lo que no sabe y dar espacio para que sucedan cosas inesperadas es abrirse al mundo.

No dejo de hacerme ilusiones de lo que quiero que suceda. Pero me concentro más en cómo me quiero sentir que en el hecho específico. Así, puedo cambiar de planes, sin cambiar de expectativas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.