Comenzar el día deseando cosas buenas pone el tono de cómo se levanta uno. Es una lucha contra la preferencia de nuestros cerebros que buscan al tigre entre la maleza. Por eso es que la recomendación es tan básica, pero no todos la siguen.
Una forma de describir cómo pensamos es imaginar a dos neuronas comunicándose. Mientras más se active esa comunicación en específico, más común va a ser. Así se forman los hábitos, que no sólo son externos. También tienen lugar en nuestras mentes. Mientras más pensamos de una manera, más lo seguiremos haciendo.
Lo bueno es que nuestro cerebro es maleable. Sólo requiere del esfuerzo de salirse del camino conocido y tratar otros hasta convertirlos en costumbre. Como despertarse con buenos deseos.
