Como siempre, la humanidad se bambolea entre dos cosas contradictorias. Por una parte, el creer que la ignorancia es la gloria y asegurar que la verdad nos hará libres. Yo misma entiendo ambas posturas, porque a veces el no saber nos libra de muchos dolores. Pero, casi siempre, la realidad se nos cae encima y todo se junta.
No se puede hacer un plan de tratamiento sin un buen diagnóstico. En ningún aspecto. Si no sabemos con qué contamos, poco podemos prepararnos. Y si, con el universo de ignorancia en el que vivimos naturalmente, no aprovechamos para aferrarnos a las pocas certezas que tenemos disponibles, vamos a flotar a la deriva. Prefiero dirigir un poco el barco.
Saber ayuda a decidir. Nunca sabremos todo y jamás tomaremos decisiones perfectas. Pero uno hace lo que puede con lo que tiene.
