Dejé la bolsa en el vestidor y me fui a hacer mandados. Porque siempre llevo las llaves y el celular en la mano. En teoría no necesito nada más. En teoría. Porque parece ser que las licencias son importantes.
Generalmente, hacemos cosas en automático, sin necesidad de fijarnos en cada detalle. Como cuando llenamos la cara de las personas que conocemos con la imagen de ellos que ya tenemos guardada. Ahorra tiempo. Se pierden detalles. Aunque la memoria procedimental (la famosa memoria muscular) ayuda inmensamente para ahorrarnos tiempo, el problema es que si aprendimos a hacer mal las cosas, al repetirlas sin pensar nunca las vamos a mejorar.
Manejé con sumo cuidado de regreso al club. Fijándome en todo. Y traté de hacer lo mismo ya con la cartera. Las lecciones también hay que repetirlas.
