Buena compañía

Estrené mi máquina de hacer pasta. La verdad, para ser primera vez, me quedó bien. Entiendo también por qué la pasta fresca no es barata. Y, como las cosas no me gusta dejarlas así, invité a unos amigos a probar el experimento.

Hay bastantes normas sociales que es aconsejable seguir como la puntualidad y no pelearse con el anfitrión y hacer planes con suficiente tiempo. Y luego están las cosas que salen de la nada y quedan bien. El secreto es tener un círculo tan amplio de amigos que se acomoden a ambas opciones. Los amigos no siempre son los mismos, pero la necesidad de tener gente cercana nunca se va. Así que uno aprende a rotar compañía.

Terminamos de cenar tarde y contentos y yo quedé con ganas de volver a hacer pasta. Tal vez no todas las semanas, pero sí seguido.

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