Aprender a no estar de acuerdo

La niña es activista… Lo cuestiona todo. Combina la inteligencia con la ignorancia y eso hace que sea muy difícil convencerla de que está equivocada.

Últimamente me he encontrado con esa misma actitud en la mayor parte de la esfera de medios sociales. Todo el mundo quiere tener la razón, sin saber razonar. Así es imposible debatir y, como no les tengo el mismo interés que a mi hija, ni siquiera me gasto leyéndolos.

Hay mucha virtud en la actitud escéptica de mi adolescente. La admiro en igual medida que me desespera. Porque sé que, con el tiempo, la ignorancia va a ir a menos (espero) y su apertura al cambio va a ir a más. Al menos ya está dispuesta a decir que no está de acuerdo.

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