Uno realmente no puede vivir su vida en función de otra gente. No haría nada, porque no hay manera de quedar bien con todo el mundo. Pero sí tiene que saber que más de una persona se fija en lo que uno hace. Y es a las personas más cercanas a las que más les afectan nuestros actos.
Uno hereda actitudes de personas que no llega ni a conocer. Se llama epigenética y se hace de forma irreflexiva. Así, hasta creo que los gustos de comida se pasan de generación en generación. Tanto cuidado que hay que tener. Pero sólo si uno quiere. Porque, al final del día, hasta los hijos llegan al momento en que son responsables de su salud emocional.
Yo trato de vivir mi vida para mí. Eso implica cuidar de los míos, porque son parte de la misma. Todo lo demás, se arregla solo. O que le hagan ganas.
