Hoy saca su licencia el niño y, obvio, me siento avanzada en años. ¿A qué horas tengo un hijo que ya maneja? ¿Y cómo es que sigo pensando en él como un ishto? Mi mamá decía que siempre iba a pensar en mí como su hija pequeña, porque siempre me iba a llevar el mismo número de años.
La edad de madurez se ha corrido tanto, hasta de unas generaciones para acá, que sinceramente me cuesta afinar la puntería para identificar adultos. Les pedimos a los adolescentes que tomen decisiones que alteran para siempre sus vidas y les quitamos responsabilidades que podrían darles mucha más agencia sobre su futuro. Creo que lo estamos haciendo muy mal.
Sí, siempre voy a ser más grande que él. Pero también es cierto que va creciendo y se me acerca en experiencias. Y eso me hace sentir feliz.
