Nada que no valga la pena

La repetición es la base de cualquier habilidad. Lo que uno no siempre toma en cuenta, es que la repetición tiene que ser correcta. Si no, uno sólo está perpetuando lo malo. Claro, por eso es que tienen trabajo los terapeutas.

Desde que le escuché a Roy H. Williams decir que cualquier cosa que valga la pena hacer, vale la pena hacerla mal, me he quedado con la sensación que me falta algo. Hace unos días lo entendí: lo que no vale la pena hacer, no vale la pena hacerlo bien. Eso, unido a la razón de repetir, deberían enseñarle a uno desde pequeño. La primera libera de la perfección, la segunda de una obsesión y la tercera, hace que uno se fije.

Cuando canto, ejerzo la primera. Cuando no me esfuerzo en algo que no me gusta, hago lo segundo. Y en el karate pretendo hacer lo tercero. No me sale. Pero lo intento.

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