Todos los días

Escribir todos los días. A veces me da pereza. También me da pereza ser mamá de vez en cuando y no puedo zafarme. O ir al karate. O salir de mi casa. O cualquiera de las cosas que hago de rutina. Pero esa es la belleza de la rutina. Se hace porque se hace.

Antes, los seres humanos no determinaban en qué gastar la mayoría de sus horas. A los cazadores les tocaba salir a cazar, a los recolectores, buscar. Y ya. En la Edad Media, el oficio se heredaba y no había mucho margen de movimiento ni cambio. Era lo que había. Ahora, nos enfrentamos a posibilidades casi infinitas en qué gastar nuestras vidas y eso no siempre nos hace más felices.

Creo que el ser humano tiende a buscar el máximo placer con el mínimo esfuerzo. En nuestro mundo moderno, eso está al alcance de cualquier plataforma de streaming. Ya ni siquiera tenemos que ir a alquilar una película para el fin de semana. Y también por eso, porque me conozco, las cosas que hago todos los días, las hago todos los días. De lo contrario no escribiría nunca.

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